Cada día se oye hablar más de ellas. Las Salus aparecieron como enfermeras especializadas en recién nacidos que contrataban los padres para mitigar sus esfuerzos nocturnos cuando tenían mellizos o trillizos. Ahora las Salus no sólo acuden a las casas donde han nacido dos o tres niños, basta con uno y no importa si va creciendo a su lado. Las Salus empiezan a perdurar en el domicilio cuando los chicos están haciéndose ya mayorcitos.
Las Salus evocan en versión medicalizada a la antigua nodriza o ama tradicional que desempeñaba muchas de las funciones que, más tarde con la familia urbana, asumió casi enteramente la madre.
La Salus suele llegar a su lugar de trabajo de 9 a 10 de la noche y toma a su absoluto cargo la criatura. La baña, le da de cenar, le cuenta un cuento, la duerme, la custodia durante la noche y, a la mañana siguiente, la despierta, le da el desayuno, la arregla y la deja a punto para ir al cole. Puede que incluso acompañe al niño o los niños hasta la escuela pero antes despierta a los padres para darles ocasión de hacerlo ellos y, en todo caso, para saludarle, besarle y hacerle las debidas recomendaciones.
¿La maternidad? ¿La paternidad? Cualquier función por primordial que sea se acomoda a los tiempos y los tiempos, en su propósito de ofrecer confortabilidad, conllevan ofertas y demandas de cualquier naturaleza.
